sábado, 8 de junio de 2024

Stop, please.

 Me va la cabeza a 200km/h. No entiendo qué es lo que no está bien dentro de mí como para pensar que soy responsable de tus actos. No sé porqué esto me hace sentir mal. Creo que me quedé tan rota, me destrozaste tantísimo... que no quiero que tengas la oportunidad de volver a hacerle daño a absolutamente ninguna persona. Y que la historia se esté repitiendo me crea una ansiedad y un malestar dentro que no soy capaz de exteriorizar, que no soy capaz de sacar al mundo tangible, que se me agarra a las entrañas y me quita el hambre y las ganas de cualquier cosa.

No te mereces todo el autocontrol con el que estoy intentando gestionar esta situación. No te imaginas las ganas que tengo de llamar a tu madre y contarle toda la mierda que me ha llegado a los oídos. Pero es que ella no se merece para nada al capullo que le ha tocado como hijo. Tiene ganado el cielo pedazo a pedazo solo por seguir creyendo que algún día llegarás a ser una buena persona. Y tú, con tus actos y decisiones de mierda, sigues ganandote el infierno a pulso. 

La vida me va tan bien y me está sonriendo todo tanto desde que me alejé de ti y de todo tu entorno maquiavélico que la verdad es que lo único que deseo ya es estar tranquila. No quiero seguir sufriendo por estas cosas. Debería importarme cuatro mierdas a quién hagas daño. Pero es que la parte justa y cuidadora de mi persona grita por dentro cuando se entera de esatas cosas. Grita lo muy injusto que es que te ofrezcan amor y cariño y tú lo pagues con dolor y traición. 

No paro de repetirme que no es responsabilidad mía arreglar esa situación, que no tengo que proteger a nadie del dolor, que no me toca a mí hacer eso. Pero la parte de mí que es incapaz de ver las noticias sin llorar, la parte de mí que ama con gran intensidad cada pequeño detalle de este mundo, la parte de mí que cree que las personas tienen la capacidad de ser buenas... Esa parte está llorando tanto que se me acaban las herramientas para consolarla.  

sábado, 6 de enero de 2024

Fix ¿me?

Llevo toda la vida intentando que todo el mundo, incluida yo, sea feliz. No sé si es la forma en la que he sido educada o un reflejo de los traumas que he ido adquiriendo a lo largo de la vida pero... tengo la necesidad de saber que hago algo para ayudar a las personas que me rodean a alcanzar ese estado de felicidad. 
Sin embargo, a menudo me veo en la tesitura de que en mis momentos más débiles, en aquellos en los que me cuesta alcanzar a ser feliz, me siento sola. No termino de entender si es porque he creado una coraza tan grande que nadie es capaz de darse cuenta de que no estoy bien, o porque directamente el resto del mundo no ha generado esos mecanismos que permiten a un ser humano detectar que otro necesita ayuda. 

Sí, me cuesta mucho pedir ayuda, me cuesta mucho decir "no puedo con esto, ayúdame, por favor". Pero me cuesta porque yo no necesito que nadie me pida ayuda para ayudar. Porque soy la primera que siempre echa una mano. Porque soy la persona en la que siempre puedes confiar, con la que siempre puedes contar. Sin embargo, no es la primera vez - ni será la última - que veo que el entorno maravilloso en el que convivo, no es tan maravilloso cuando se acercan los problemas. 
Y es que esa vocecita en mi cabeza ahora mismo me dice que si publico esto estoy siendo egoísta. Porque tengo riesgo de que alguna de esas maravillosas personas lo lea y se sienta aludida. Estaría haciéndole daño con mis sentimientos, y eso me llevaría a querer arreglar el daño que he causado. Pero vaya: el daño soy yo. ¿Cómo se arregla eso?
¿Cómo arreglo algo que yo no he roto? ¿Cómo dejo de sentir? ¿Debo hacerlo? ¿Puedo?
Son preguntas para las que tengo a la vez demasiadas y ninguna respuesta. Porque todas las respuestas que tengo podrían ser correctas en circunstancias concretas. Pero, casualmente, esta no es ninguna de esas circunstancias. Vaya. ¡Qué dilema!

¿Qué hago entonces? Si no digo nada, me come todo por dentro y me siento peor. Pero si digo algo, caigo en la posibilidad de acabar haciendo daño a alguien, y eso también me hará sentir peor. Definitivamente no veo una posbilidad de salir ganando esta batalla. No sé cómo arreglarlo. No sé como arreglarme. 


jueves, 19 de octubre de 2023

Sin cambios ni devoluciones.

Son muchas las veces que he repetido la frase de "la gente no cambia, solo aprende a comportarse". Y no sabéis lo mucho que la vida me demuestra día a día en lo cierto que estoy. A veces puedes tener una idea sobre alguien, una forma de pensar sobre una persona, pero de repente ves que esa forma de pensar era errónea. Y no es culpa de la persona. Pero tampoco tuya. No puedes ver cómo es alguien si ese alguien nunca te muestra su verdadero ser, su esencia. 

Como habitante de este mundo, siempre he intentado ser fiel a mis principios y actuar en base a ellos. Dentro de estos principios se engloba un sentido de la justicia muy crítico y una forma de amar que ha resultado ser poco convencional. Entre estos principios también se encuentra uno que me ha causado varios problemas entre mis relaciones de amistad: la lealtad. Eso unido a mi sentido de protección y cuidado de las personas a las que quiero, a menudo ha hecho que me encuentre de bruces con el frío y duro suelo (casi siempre metafóricamente hablando). 

Me va el corazón a mil mientras escribo esto. Porque realmente no sé cual es el propósito de todo lo que estoy narrando. No tengo una idea clara en la cabeza, solo estoy dejando que las palabras salgan, porque al despertar he notado la necesidad de que así fuera. 

Volviendo con el tema de los principios. Ya os he comentado que la lealtad, la protección y el cuidado a menudo me causan malas pasadas. Esto viene dado principalmente porque no me gusta ver sufrir a las personas que tengo alrededor. Sin embargo, con el tiempo me he dado cuenta de que no puedo ayudarlas siempre. Hay veces que intentando ayudar la he cagado. Que intentando hacerle ver a un amigo que estaba andando en la dirección equivocada simplemente le he hecho andar más rápido en la misma dirección. Eso ha hecho que modifique la forma en la que enfrento la mayoría de estas situaciones. Ahora dejo que el mundo ponga las cosas en su lugar. Pero no he cambiado. Mi personalidad interior llora y grita continuamente al ver que estoy permitiendo que esa persona se haga daño. Y hay veces, pequeñas, en que la dejo salir, la muestro y la lío. Porque como os he comentado: a veces cuanto más intentas alejar a alguien del dolor, más termina deseando estar cerca de él. Y no hay nada que tú puedas hacer al respecto. 

Me apetece mencionaros otra cosa para no terminar esto con un tono tan pesimista. O al menos quiero intentar que no sea así. Os he mencionado que tengo una forma de amar un tanto atípica. Creo que he intentado escribir sobre ellos más de 20 veces a lo largo de los últimos 2 o 3 años. Pero nunca he encontrado la forma de hacerlo que me pareciese correcta. Vamos a probar a ver si ahora es el momento adecuado. 

Yo amo, amo inténsamente y no dudo en expresarlo cuando lo siento. No dudo en decirle a alguien te quiero, aunque lo conozca de hace 2 semanas. También es verdad que hago una diferenciación muy clara entre el te quiero y el te amo. El te quiero soy capaz de utilizarlo a la ligera, soy capaz de decirlo en cualquier momento, incluso a personas que tal vez no debería o en momentos que pueden resultar equivocados. Pero nunca me he arrepentido de decir te quiero cuando me ha salido del alma. Porque cuando quiero, lo hago desde dentro. Y no hay forma más sincera de querer que esa.

Hubo un tiempo en el que aprendí a no decir te quiero. Porque pude ver que la mayoría de las veces en las que mencionaba esas palabras, la persona que estaba al otro lado se asustaba. No quería escuchar eso en ese momento, no estaba preparada para hacerlo y creía que suponía muchísimo más de lo que realmente era. 

Cuando yo digo "te quiero" significa te quiero en este instante. Te quiero por este momento que hemos pasado. Te quiero por la maravillosa situaciñón que estamos compartiendo. Es algo pasajero, no significa que vaya a ser así siempre. 

Cuando digo te amo, la cosa cambia. Creo que puedo contar con los dedos de una mano las personas que han escuchado esas palabras salir de mis labios (y me sobrarían dedos). Un te amo para mi es como la evolución del te quiero. Dentro de un te amo está el compromiso de que ese sentimiento perdure y las ganas de hacer que esa persona esté en tu vida por el máximo tiempo posible. 

Creo que una gran parte de las personas utilizan el te amo y el te quiero indiferenciadamente, y a menudo me ha parecido un error. Sería capaz hasta de corregirlo como falta gramatical, por falta de coherencia. No es lo mismo amar que querer. Querer tiene más sinónimos. Amar no tantos y la mayoría cuestionables. 

Cuando quieres algo o a alguien, lo deseas, anhelas su presencia, lo aprecias. Pero podrías vivir sin ello perfectamente. Porque puedes querer otra cosa, puedes anhelar otra cosa, puedes apreciar a otra persona. 

Cuando amas, no quieres hacerlo. Quieres amar eso. Sin cambios ni devoluciones.

Y para mí, esa es la gran diferencia. Esa voluntad por desear que la persona a la que amas se quede en tu vida. Aunque no sea única, aunque hayan más personas a las que ames, pero tienes la voluntad de amarlas lo suficiente como para permitirte enseñarles una parte de tu ser al hacerlo. 

No creáis que estoy del todo satisfecha con cómo ha terminado saliendo esto. No sé si se termina de entender o no. Pero como esto, en su gran parte, es única y exclusivamente para mí, tampoco voy a cuestionarme excesivamente. Porque para mí sí tiene sentido.

viernes, 16 de diciembre de 2022

Tú.

Tus ojos... Son los más bonitos que he visto en mi vida. Jamás pensé que llegaría a enamorarme tanto de ti como sé que lo estoy haciendo. Pero esa mirada me hipnotiza cada vez que me cruzo con ella. La forma en la que pones tanta atención en enmarcarlos en un entorno oscuro para que resalten todavía más. El hecho de que cada vez que los abras el mundo me sonría otra vez. Las cualidades que presentan cuando la luz se concentra en ellos. Los colores que son capaces de abarcar cuando se los ve llenos de vida. Y sobretodo la forma en la que me veo reflejada en ellos cada vez que los miro. 

Eres especial. La persona más especial que conozco. Y lo digo en el sentido más puro y bueno de la palabra. Tienes una mente que me atrapa cada vez que me permite descubrir algo nuevo de ella. Tienes una forma de ver el mundo a través de esos ojos que me hace plantearme nuevos horizontes cada día que pasa. 

Estoy muy agradecida de que estes en mi vida. Me encanta el hecho de poder decir que te tengo y te cuido y te valoro todo lo que mereces. Adoro que esta relación que hemos creado me haya llevado a sentirme lo más a gusto posible conmigo misma. Me flipa que hayamos sido capaces de entendernos entre todas nuestras diferencias. Me apasiona haber conocido todas y cada de las partes de tu ser. Y, por encima de todo, amo la forma en la que tú siempre me devuelves la mirada cada vez que tengo la oportunidad de encontrarme con un furtivo reflejo.

"Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida."
Oscar Wilde

domingo, 26 de junio de 2022

Tienes en los ojos girasoles.

Florecieron de nuevo los girasoles.
Surgieron sin que nadie los plantase,
crecieron sin que nadie los cuidase,
y florecieron. Florecieron sin necesidad de ser,
florecieron simplemente para florecer.
Sin hacerlo para nadie. 
Y surgieron más fuertes y bellos que antaño.
Más bonitos y altos que la última vez. 
Más vivos, más coloridos, más soleados.
Y todo ello causado por su forma de riego.
Por ya no depender de la lluvia que caía de sus ojos.
Por surgir en la estación adecuada. 
Por esperar al momento correcto. 
Por ser, sin necesidad de nada. 

jueves, 2 de junio de 2022

Adiós, amor.

He tirado tu cepillo de dientes. Lo he lanzado a la basura junto con todas las cosas bonitas que alguna vez te dije. Se me hace un nudo en la garganta cada vez que pienso en todo lo que creía que estábamos predestinados a ser y no fuimos. 

No te voy a mentir, lo estoy pasando he pasado bastante mal. Sigo teniendo momentos en los que los recuerdos duelen, pero al menos ya no arrasan con cada parte de mi ser. Pero porque me estoy obligando a no pensar en ti, a no recordarte, porque sigue destrozándome el hecho de que no seas capaz ni de decirme hola. Porque sigue apuñalándome el corazón que, después de todo, no seas capaz ni de respetarme. Porque sigue molestándome que no dejes de tomar decisiones por mí, aún sin hablarme. 

Es curioso como la vida pone las cosas en su lugar. Tu nunca fuiste mío porque nunca quise que lo fueras. Yo quería tu libertad por encima de la mía propia. Quería ver como ser libre te llevaba a querer serlo conmigo. Nunca quise atarte. Nunca quise que fuésemos únicos para el otro. Nunca quise centrarme en ti. Y al final fuí la única que lo hizo. 

Fuiste una de las cosas más bonitas de mi vida durante muchísimo tiempo. Te quise más de lo que debía. Y ahora sólo quiero ser capaz de borrar absolutamente todo eso. Diría que me gustaría eliminarte de mis recuerdos, pero si lo hiciese aún tendría la capacidad de volver a cometer el mismo error. Y no quiero. Tuviste mucha suerte conmigo y temo que nadie nunca la vaya a volver a tener. 

Sé que algún día conseguiré perdonarte, pero no creo que eso llegue pronto. La verdad es que ni si quiera tengo claro que quiera que llegue. Porque... ¿dónde quedo yo si lo perdono todo? ¿tan necesario es ese perdón? Siempre me va a unir algo a ti, siempre voy a tener un recordatorio constante de que alguna vez estuviste en mi vida... Tal vez la culpa es lo que a ti te unirá a mí. ¿Seguiría estando si consigo perdonarte? No lo sé, ni tengo ganas de descubrirlo. 

No quiero invertir más tiempo en ti. Siempre estuve de tu parte, siempre te he defendido, incluso después de que tú nunca lo hicieras. Que te lo perdone Dios y te lo devuelva el Karma. 

jueves, 5 de agosto de 2021

De cuando me rompí.

Nunca pensé que terminaría escribiendo sobre algo así. Me siento estúpida, traicionada, engañada... No sé qué habré hecho en mi vida para merecer que se me envíe toda esta mierda. 

Era feliz y mi mente no paraba de decirme que algo no cuadraba, que algo no iba bien. Y yo pensaba que solo era mi propia fijación lo que no iba bien. Pero, de nuevo, me he vuelto a equivocar. No he confiado en mí y he vuelto a fallarme. 

Mi primer impulso fue huir. Escapar. Irme. Desaparecer. Pero olvidé que el mundo es redondo y por mucho que corras en algún momento volverás a estar en el mismo sitio.

Luego vino la ira. Y se juntó con la rabia de todos estos años. Mi cabeza imagina escenarios de confrontación en los que llevo a cabo venganzas que no sabía que era capaz de imaginar. Y disfruto con ello. 

Después llegó la culpa. Esa hija de puta siempre llega, aunque nadie la haya invitado. Y te hace ver todas las cosas que has hecho mal, todos tus errores, tus equivocaciones. Y llegan como un jodido tsunami que arrasa con todo y te deja echa polvo. 

Pero la culpa nunca me perteneció, solo fue un reflejo de todo aquello que amaba.

sábado, 5 de junio de 2021

Verán los resultados, pero jamás entenderán lo que invertiste en ellos.

 Este último año decidí poner a prueba todos mis conocimientos y capacidades con el fin de llevarme al límite para intentar ser consciente de mi valía para mi misma y para el mundo. 

Con ese objetivo en mente, me apunté a dos Másteres Universitarios, uno a distancia y otro presencial. Además, para darle algo más de jugo al asunto cogí un trabajo de un par de horas al día que me permitiese costear estos estudios en caso de que no me proporcionasen una beca. 

Estamos a cinco de junio y puedo decir que estoy deseando que llegue el momento en el que termine con esta tortura que yo misma escogí, aunque todavía me quede más de un mes para ello. El camino hacia este final ha sido una verdadera montaña rusa de emociones. Ha habido momentos en los que me he sentido la dueña del mundo y otros en los que tan solo quería abrazar mis rodillas y abandonarlo todo. Pero si debe nombrarse una constante en esta montaña rusa he sido yo misma. 

Cuando me apunté a esta locura busqué experiencias de personas que hubiesen pasado por ello con el fin de comprobar que era posible, que no estaba soñando, que no me estaba marcando una meta inalcanzable. 

Y sí, es posible, pero de lo que nadie me habló fue de lo muy poco valorada que te vas a sentir en el proceso. Es frustrante ver como tú misma puedes ver en perspectiva los enormes logros que estas alcanzando pero que aún así a tu entorno le parezca que "no es para tanto". 

Permíteme decirte que sí, que sí lo es. Que es una bestialidad que una persona sea capaz de realizar en un año las tareas y funciones de tres personas y salir de ello sin demasiados rasguños. 

Si quieres un consejo te diré que tienes que ser muy fuerte para meterte en esto, tienes que creer mucho en ti misma y ser muy consciente de que puedes hacerlo y de todo el tiempo y esfuerzo que estas empleando en ello. El mundo no va a apoyarte, y si lo hace te parecerá insuficiente. Ninguna palmadita en la espalda calmará el estrés y la ansiedad a la que te expondrás cada día. Aunque he de decir que, aunque no sea suficiente, se agradece enormemente que alguien te apoye en el camino. 

Aprenderás a valorar mucho más los pequeños momentos de socialización que te permitas, y debes saber que eso no garantiza que las personas con las que los compartes lo valoren. Solo tú verás el esfuerzo que haces por sacar ese día, esa noche o esas horas para invertir en cuidar tus relaciones personales. A tus allegados ese tiempo les parecerá igual de insuficiente que a ti el apoyo que te dan. 

Pero no desesperes. Aprende a invertir el tiempo en ti, en cuidarte a ti misma, en quererte y apoyarme más allá de todo. Sé tu propia fuente de energía. Solo a través de no necesitar a nadie podrás recuperar esa vida "normal" a la que estabas acostumbrada. 

Ánimo. Queda el último empujón. 


"La razón por la que las personas fracasan realmente no es porque pusieron sus metas muy altas y no llegaron, sino porque las pusieron muy bajas y las alcanzaron" Jordan Belfort

sábado, 9 de enero de 2021

Para ti

 El otro día mamá me recordó que hace siete años que te fuiste. No sé bien cómo sentirme ante eso. No niego que para mi fue un trauma, un shock, el saber como estabas, lo que estaba pasando y no poder si quiera verte. Fue doloroso. Pero realmente, desde entonces te noto más cerca que nunca. Estas conmigo en cada paso que doy, formas parte de cada conversación con el universo. Me has visto reír y llorar, enamorarme y desesperar, replantearme hasta la vida misma y salir del mal trago como si nada hubiese pasado. 

Por supuesto que me hubiese gustado poder pasar más tiempo contigo, disfrutar de tu compañía un poco más. Pero sabes muy bien que mis energías nunca fluyeron en ese sentido, prefiero que seas libre de tu cuerpo y puedas dedicarte a verdaderamente disfrutar de tu vida, de la vida que tuviste y creaste por y para tu recuerdo. 

Te mentiría si dijera que no quiero abrazarte ahora mismo, pero sé que la única forma de hacerlo está dentro de mí y contigo. Aunque no sea el mismo cuerpo ni la misma cabeza pensante que escribe ahora estas palabras, la que te abraza en mi interior comparte conmigo todo el amor que sentimos por ti y que jamás dejaremos de sentir. 

Sé que estás leyendo esto, siempre lo haces, ¿verdad? Echaba de menos conversar contigo y esta es ya la única forma que me queda de hacerlo, pero la verdad es que me encanta. Creo que es la única forma en la que realmente me vas a llegar a conocer. Y aunque haya algunas cosas que no sepas responderme, me siento muy agradecida por poder gozar de tu abrigo en esta fría noche de invierno. 

Nos volveremos a ver. Te quiero Opa. 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

El cambio

 Me enorgullezco de poder decir que mentalmente soy una persona relativamente estable. Tengo la cabeza amueblada, como diría mi madre. Sé diferenciar las cosas que me importan de las que no, sé decidir qué batallas quiero ganar y a menudo incluso diferenciarlas de aquellas de debo ganar. 

Se me llena la boca al decir que sé organizar mis prioridades, que tengo un talento natural para terminar las cosas que empiezo o que persigo aquello que más ilusión me hace, exista o no un camino establecido para conseguirlo. 

Y todo esto podría o no ser verdad y poco vas a pensar tú de la claridad de mis pensamientos. Hace un tiempo yo era una chica que tenía demasiado en cuenta lo que los demás pensaban. Y no os equivoquéis, por dentro sigue importándome aquello que pasa por vuestras cabezas. Pero estoy aprendiendo a diferenciar. A diferenciar entre las cosas que me interesan porque realmente aportan felicidad a mi vida, y a las que me interesan por esa afán mía de centrarme en predecirlo todo. 

No es un camino fácil esto de ser mentalmente estable. Tengo que reconocer que a pesar de ser estable, sigo siendo extremista e impaciente. Sigo haciendo mil preguntas que no vienen a cuento en esa conversación solo porque quiero poner en orden unos pensamientos que me han venido en ese momento, y no soy capaz de esperar a otro. También sigo eligiendo opuestos, aunque creo que esto forma parte de mi personalidad. Por mucho que existan grises y momentos para seleccionar el gris, mi cabeza tiene a los blancos y los negros. Al sí y al no, aunque cada vez intento ser más flexible en estas cosas. 

Pero de eso se trata, de ir cambiando y evolucionando, ir creciendo poco a poco y transformándote en una persona diferente a la que eras antes. Todos cambiamos, y el hecho de que no queramos admitir esos cambios, no niega su existencia.

jueves, 9 de abril de 2020

Pareja de ases.

La verdad es que no sé bien cuando o cómo empezó todo esto. En mi cabeza hay un cúmulo de historias y flashes que conforman ese todo y no sé bien qué momento elegir. Tal vez podría ser cuando te encontré borracho y perdido en medio de valencia y corriste hacia mí como un poseso. También podría ser cuando respondiste a una pregunta aludiendo a algo que yo había hecho y me puse súper roja por ello. O incluso cuando te pregunté si te gustaban los macarrones con queso.
Hay muchísimos momentos en esta historia que me hacen darme cuenta de lo muy feliz que soy a tu lado. Hay incluso algunos momentos malos en los que si ves la historia sin contexto podrías pensar que estoy loca por seguir contigo, que vas a terminar haciéndome daño y que no eres bueno para mí.  Pero algo que estoy aprendiendo contigo es a arriesgar, a que no todo puede ser planeado y a que hay que disfrutar también de los imprevistos. Y créeme cuando digo que hasta los malos momentos son buenos contigo. Porque pasamos por ello juntos, porque aprendemos sobre la marcha y cometemos errores que nos hacen estar más unidos, que nos ayudan a entendernos mejor, a pedirnos perdón, a aceptarnos. Y eso, para mí, no es comparable a nada.

Me alegro muchísimo de que aparecieses en mi vida para romper todos mis esquemas, Bonito del mar.

jueves, 8 de noviembre de 2018

No estoy hecha de vidrio

Poco a poco aprendo mucho. Parezco Caillou en la mítica intro de su no tan vista serie. Crezco despacio, pero a pasos de gigante. A base de estudiar y observar los comportamientos de las personas he aprendido muchas cosas, sobretodo de mí. Ya sé que de tan buena que quiero ser a veces parezco tonta. Ya sé que mucha gente se ha aprovechado de mi aparente inocencia para sacar ventajas a su favor. Ya sé que la vida a veces es un poco puta, y que no tiene sentido pasarlo mal por nadie que no sea de la familia. Y todo eso me lo ha enseñado el mundo, por las buenas y por las malas, y en muchas y repetidas ocasiones.

Siempre supe que para tener un secreto tenías que asegurarte que tan solo tú pudieses saberlo, pues nadie cuenta sus intimidades si no quiere hacerlo. Tan solo nosotros mismos somos seguros para nuestros secretos. Si contamos una mentira para ocultar un secreto que no hemos guardado bien, ese secreto deja de serlo al instante. Nadie es tan bueno mintiendo como cree.

Sin embargo, puedo llegar a comprender por qué miente la gente. Sé que hay personas que necesitan más tiempo que otras para aceptar ciertas cosas, y por eso mismo procuro no juzgar a los mentirosos. Ellos mismos saben sus miedos y temores. Ellos tienen la justificación perfecta para que esa mentira sea extremadamente necesaria, y nada de lo que digas o hagas podrá cambiar su forma de pensar. Porque creen que con esa mentira, con ese secreto no tan bien oculto en su interior, te están haciendo un favor. Te están protegiendo, salvaguardándote de la realidad. Creándote un cuento del que no has dedicido ser partícipe.

Me alegro de haber decidido serme sincera, sincera conmigo y con el resto cuando hacen las preguntas adecuadas. Sigo teniendo secretos, como todos. Sigo compartiendo solo conmigo las cosas que realmente considero importantes, las cosas que realmente no quiero que salgan a la luz porque son demasiado valiosas para dejar que el mundo las pervierta con su incansable afán de volver las cosas en mi contra. Pero esos secretos, esas cosas que son mías, forman parte de mi pasado y de mis historias, no de mi presente o de mi atípica personalidad. Forman parte de mi locura interna, no de aquella que quiero mostrar al mundo. Y por ello se quedarán ahí, encerradas en un rincón oscuro de mi cuerpo, donde tan solo yo, en mis ratos libres de ganas de odiarme, pueda acceder para revisar y rediseñar las historias que yo misma cree y de las que yo misma soy la principal protagonista.
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"Todos luchamos nuestras propias guerras privadas."
Benjamín Alire Sáenz

viernes, 28 de septiembre de 2018

Estoy loca, pero soy libre.

Mi vida actualmente no tiene un rumbo fijo. Pero aunque no lo parezca, no me preocupa. Siempre supe que la primera decisión no me llevaría al destino final, y me estoy divirtiendo mucho en el trayecto. Estoy conociendo a mucha gente, haciendo muchos nuevos amigos y no sé lo que saldrá de todo esto. No sé si mañana despertaré con la mayor depresión de mi vida y mil personas en las que apoyarme para salir de ella; o si en cambio despertaré sola y feliz, como en los cuentos de hadas comiendo perdices que yo misma cacé. Pero desde ahora puedo asegurarte que pase lo que pase me tendré a mi. Porque me estoy conociendo, porque estoy volviendo a ver las cosas que realmente hacen latir a mi malcriado corazón. Que estaba tan acostumbrado a relajarse que se había olvidado de la ternura que hay dentro de un abrazo de oso, de esos que rompen los huesos y quitan el miedo. Estoy aprendiendo a perdonar, a estar ahí para la gente en el momento que me necesiten, a recordar las cosas que antes me parecían estúpidas. A querer al mundo por lo que es y no por lo que puede converrtirse en mi vida. 
Y todo esto lo estoy haciendo desde el caos de la incertidumbre, desde la alocada posición que se atribuye a aquellos felices desdichados que optan por hinchar una burbuja y meterse dentro. Tal vez hoy me da por perderme en la inmensidad de los mares de tus ojos y mañana decido que necesito algo de tierra entre tanta agua. Pero eso no tiene por qué suponer un problema. He aprendido a vivir entre mares y tierras, a enamorarme de la vida cada día, a reconocer las cosas que quiero y no quiero en mi vida. Ahora disfruto más, de todo, sin excepciones. He añadido un extra de placer a mi vida, fijándome en las pequeñas cosas, teniendo en cuenta los detalles y escuchando las palabras por absurdas que sean. Pues a menudo aquello que nos parece más absurdo e irreal puede terminar siendo una de las mejores cosas que nos haya pasado en la vida. 

Se que no todo el mundo acepta este nuevo cambio que he dado a mi vida. Se que hay gente que va a echar de menos la organización y la calma típicas de mi yo del pasado. Pero seamos sinceros, nunca se me dio bien controlar mis impulsos.
Puede que te apetezca opinar sobre mi loco y atípico estilo de vida, y puedes hacerlo, nadie va a impedirtelo. Sin embargo, te recomiendo que no lo juzgues sin a penas conocerlo, pues podrías estar perdiéndote una gran tarde de pensamientos y reflexiones sin sentido, de esas que hacen que te replantees hasta la medida de tus dedos de los pies. De las que inspiran a hacer cosas grandes, a ver lugares asombrosos y conocer gente irresistible. No soy quién para juzgarte si no quieres si quiera intentarlo, pero tampoco eres tú nadie para decirme que es lo que se supone que debería hacer.




"Mi diagnóstico es sencillo... sé que no tengo remedio."
Julio Cortázar.

miércoles, 25 de julio de 2018

Fire.

Resultado de imagen de renacer foto tumblrMe he dado cuenta de que últimamente ya no escribía. Ya no esaba atenta a los múltiples desvarios de mi cabeza desquiciada, ni a la fluyente inspiración de la ilusión cotidiana. Me había acostumbrado a vivir sin música, a ser práctica, realista. Tenía miedo de miles de cosas y me negaba a hacer otras tantas por miedo a enfrentarme a algo que no conocía.
Creo que está bien tener miedo a veces, enfrentarte a algo nuevo desde el desconocimiento puede resultar abrumador, pero ese miedo debe ir siempre acompañado de ilusión y ganas de hacerlo. Ganas de comerse el mundo de un bocado, de vivir aventuras, de enfrentarse a lo desconocido, siempre con una sonrisa en la cara. Y ahora siento que estoy recuperando todo eso.
Ahora escribo, pinto, bailo en mi cuarto a las tres de la mañana, sin importar que no suene música alguna. Salgo por las tardes, me mantengo ocupada, se me ocurren planes impredecibles que nunca antes se me habían pasado por la cabeza. Siento que vuelvo a tener 17 años, pero con las experiencias vividas de un mujer de casi 22. Y me encanta. Me estoy conociendo de nuevo, estoy volviendo a quererme, volviendo a encontrarme, volviendo a ser esa yo que se había perdido en el bosque y no encontraba el claro por el que había entrado.


No tengo que renacer de mis cenizas. No se equivoquen conmigo, yo soy el maldito fuego.
David Sant

lunes, 18 de diciembre de 2017

Imperfecciones

Siempre fui fan de las casualidades, de los momentos imperfectos, de las rarezas. Siempre me atrayeron los casos perdidos, los rompecabezas. Y siempre me he dicho que es necesario darle una oportunidad a las cosas para que sucedan, estar abiertos a todo, para que así algo pueda pasar. Pienso que así es como llegan las cosas buenas a la vida, por casualidad.

Siempre quise llenar mi vida con esas imperfecciones que tan perfectas me parecían. Esos momentos de debilidad donde muestras como eres realmente, donde te dejas llevar y el tiempo simplemente corre y las cosas flujen como deberían.

También pienso que es importante tomar el papel protagonista de nuestra historia de vez en cuando, dar el paso, tomar una decisión que pueda llevarte al fracaso. Y hacerlo sin miedo, pues cada error te llevará a un nuevo comienzo. Y por mucho que los principios sean difíciles y complejos, siempre me han parecido encantadores, aunque tengas que equivocarte mil veces para llegar a uno realmente bueno y duradero.

Tal vez la primera decisión no haga que tu vida avance, pero a veces retroceder no es tan malo.
Volver atrás siempre ayuda a coger impulso.


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viernes, 25 de agosto de 2017

Se libre y loca, pequeña.

He pasado muchos malos tragos en esta vida. Muchos momentos de desespero, de no saber que hacer, de querer salir corriendo y de gritar, de gritar tan fuerte que terminé ahogando mi propia voz. He sentido vacíos de cosas que ni si quiera sabía que me faltaban, me he sentido una extraña en mi propia mente... Pero todas esas cosas me han hecho darme cuenta de quién soy y de qué quiero para mí en esta vida. Todos esos momentos me han hecho ordenar mis prioridades y estoy orgullosa del riguroso y a la vez caótico orden que tiene mi mente en estos momentos.

He aprendido el concepto de la reciprocidad, el de la esperanza y el de la fuerza de voluntad. He aprendido a valerme por mi misma, a no necesitar a nadie para hacer aquello que me gusta, a disfrutar de mis momentos de soledad y atesorar aquellos que paso con mis seres queridos. 

Me gusta como soy y en qué me he convertido. Me gusta ser fiel a mis principios y a mis normas básicas para el relacionamiento. Me gusta que mi cuerpo sea capaz de sonreírme cuando yo le sonrío. Me gust sentirme libre y capaz de ser quién yo quiera en cada momento. 

Me parece crucial, crucial para la supervivencia de mi propia persona, no perder esas cosas que me hacen sentir feliz, que me hacen setirme orgullosa de mi misma, no debo permitir que me sean arrebatadas. Por ello, lucharé, lucharé con uñas y dientes para defender aquello que es mío, aquello que tanto me ha costado y tanto esfuerzo he puesto para conseguir. Y no dejaré que el universo, con sus extrañas formas de organizar su propio contenido, me lo arrebate en una de sus muy astutas y enrevesadas batallas consigo mismo.

Resistiré. Construiré mi fortaleza abierta al mundo y fluiré en la ventisca con mis brazos abiertos y sin perder un gramo de locura.

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"La locura es el estado en el que la felicidad deja de ser inalcanzable."

martes, 30 de mayo de 2017

A mis queridos profesores.

Durante toda mi infancia y adolescencia me he encontrado con un repertorio de profesores y profesoras dignos de admirar que han hecho de mí una persona civilizada, formal y sensible. A vosotros y vosotras, que probablemente estaréis leyendo esto, os guardo un cariño y un aprecio inigualable. Para mí siempre seréis esos héroes y heroínas diarios que me ofrecieron una mano cuando la necesitaba y que me enseñaron más allá de las fronteras formales de nuestro currículum educativo.
Hoy estoy escribiendo esto porque quiero agradeceros algo. Quiero agradeceros todo aquello que habéis compartido conmigo, todo lo que me habéis enseñado, pues sin vosotros ahora mismo no sería quién soy y no tendría la capacidad de contaros esto desde una perspectiva crítica.

Todos habéis sido partícipes de mi proceso de aprendizaje, habéis conocido mis virtudes y defectos, y a menudo habéis tenido que lidiar con mi no muy fácil carácter. Pero habéis aguantado y resistido por mí, porque, aunque yo entonces no lo supiese, vosotros habíais visto en mí una voluntad por el conocimiento y el aprendizaje que ha ido creciendo cada vez más. Y sí, actualmente puedo decir que una de mis cosas favoritas en el universo es aprender, conocer, investigar... en definitiva:estudiar.
Sin embargo, desde que acabé el bachillerato esta voluntad por el aprendizaje ha ido menguando poco a poco en mí, llegando incluso a desaparecer en algunos momentos de mi vida. Esto me ha hecho replantearme en diversas ocasiones mi elección de carrera, pues pensaba que me había equivocado, que mi afán por el conocimiento y por compartirlo con el resto de individuos de nuestro humilde planeta no era más que una invención que mi subconsciente había creado y que se había arraigado tanto en mi interior que había terminado convirtiéndolo en una realidad ficticia. Pero durante los tres años que llevo en mi carrera y, sobretodo, durante este último año de decepción, debo deciros que no. Que el problema no está en mí. Ese afán por el conocimiento sigue existiendo y mientras perdure continuaré queriendo compartirlo con el mundo, porque cuando aprendo algo nuevo realmente disfruto con ello y pienso que eso es algo que todo el mundo debe tener la posibilidad de conocer.
Os preguntaréis por qué estoy escribiendo todo esto, y la razón es muy simple. Necesito mostrar al mundo la decadencia del sistema universitario español, y voy a hacerlo a través de mí, de mi caso, de mi experiencia.

Yo entre en la carrera muy ilusionada con todo el nuevo proyecto que se iba construyendo ante mis ojos. Pero ahora me he dado cuenta de que esto no es cierto. No había nada construyéndose ante mí, más bien lo que mis ojos podían observar era como se derrumbaba aquel bonito castillo que mis sueños e ilusiones había estado construyendo en esa realidad ficticia a la que me enfrentaba. Todos me habían pintado la universidad como un mundo ideal, lleno de conocimiento, compañerismo, experiencias extraordinarias... Pero, sin duda, yo no he entrado en ese mundo.
Entré en la carrera pensando que esta sería la primera de muchas otras y que podría continuar formándome durante mucho tiempo. Sin embargo, si hubiese llegado a saber todo lo que conozco ahora sobre la realidad universitaria jamás hubiese entrado en este odioso mundo (o al menos no de manera presencial). La universidad es un cúmulo de cosas mal hechas junto con una cantidad insólita de profesionales no preparados para la enseñanza que no tienen voluntad por enseñar, y menos por aprender. Para mí es una empresa, una empresa que te cobra un dinero (bastante elevado) por unas horas de TU tiempo que jamás recuperarás y que, en la mayoría de los casos, podrías haber invertido en algo mucho más enriquecedor y productivo.
Los profesores universitarios, si es que merecen ser llamados así, parecen tener siempre algo mejor que hacer que ayudarte a comprender un concepto o servirte de guía durante tu periodo estudiantil. Puedo contar con los dedos de una mano las veces que un profesor de este ámbito se ha preocupado por mi aprendizaje real, y todavía me sobran dedos. Asimismo, me falta tiempo y dedos en las manos para contaros las muchas veces que estos mismos individuos se han desentendido de mí, me han mentido o han decidido hacer caso omiso de mis continuadas preguntas sin respuesta. Pues, "esta ahí, solo tienes que leerlo".
Lo único que he hecho durante todo este periodo ha sido poner en práctica las muchas cosas que vosotros, maestros y maestras de mis anteriores etapas educativas, me habéis enseñado. Y es por eso que hoy os agradezco esto, os agradezco haberme formado para ser una profesora ejemplar, os agradezco que hayáis hecho de mí una persona fuerte capaz de estar escribiendo esto hoy. Pues de no ser por esa fuerza de voluntad que creasteis en mí, ahora mismo los daños colaterales de este infierno universitario serían mucho más graves e irreparables.
Por suerte, todavía estoy a tiempo de conocer otro mundo, y eso voy a hacer. Después de mucho esfuerzo por mi parte, he conseguido subir mi media académica lo suficiente como para que mi universidad me permita finalizar mis estudios en otro país. Y os aseguro que estoy deseando largarme.
Ah, y a vosotros, queridos profesores universitarios, recordaros algo que habéis olvidado: sois los responsables de formar a varias generaciones de profesionales y, concretamente en magisterio, deberíais tener en cuenta la importancia de vuestro papel en la sociedad. Pues si vosotros no nos preparáis para ejercer una profesión tan gratificante como es la enseñanza, llegaremos a las aulas sin la más remota idea de como realizar tan ardua tarea, por lo que, si tenemos que contar con vuestra ayuda como único medio para el aprendizaje en esta carrera, temo por las futuras prácticas docentes de las que mis hijos y nietos tendrán que ser partícipes. Y desde aquí os pido que reconsideréis vuestras elecciones y tengáis en cuenta la repercusión de vuestros actos.

No me extraña que los jóvenes de hoy en día lo único que queramos sea emigrar al terminar la carrera, deshacernos de este país y olvidar todo el daño que nos ha hecho.
Pero, sinceramente, puedo aseguraros que jamás olvidaré esta experiencia tanto como para ser tan estúpida de volver a realizarla. No. Me niego. Tan solo tengo 20 años y tengo serias dudas sobre la capacidad de mi sistema nervioso para soportar otro periodo tan horrible como este. Pues me siento timada. Me gustaría poder reclamar los tres años invertidos en la universidad, son el sudor y las lágrimas de mis padres y, desgraciadamente, lo único que han recibido a cambio de todo eso ha sido el tener que soportar el dolor de una hija estresada, agobiada, maltrecha y desamparada que anhela volver a ser esa pequeña criaturita que salió del cascarón con una gran sonrisa en la cara.

lunes, 9 de enero de 2017

martes, 14 de junio de 2016

Quiero estar hecha de pedacitos del mundo.

Puede que nunca llegue a ser lo suficientemente fuerte como para que me de igual todo. Puede que sea demasiado emocional para ello. Puede que ponga demasiado empeño en las cosas que hago, o que me deje llevar demasiado por mis emociones. Eso no te lo pongo en duda.

Pero me niego a admitir que soy una más, aunque busque sentirme aceptada, acogida, aunque busque sentirme querida. No quiero ser una más. Quiero ser yo y a la vez un todo. Quiero ser capaz de cualquier cosa. Quiero vivir tanto que me olvide de que la vida puede acabar. Quiero abrazar árboles, farolas y banderas. Quiero sentirme arropada por la arena y adentrarme en bosques espesos. Quiero perderme en la profundidad del mar, pero sin perder de vista mi tierra. Sí. Mi tierra. Porque voy a permitirme el privilegio de llamar a un lugar mi hogar. O a muchos lugares, todavía no lo tengo claro.

Pero lo que sí que tengo claro, es que no quiero sentirme indiferente. Quiero ser importante, importante para mí, para mi vida. Quiero ser la protagonista de mi propia historia, y quiero contar esta historia a mis nietos cuando todo mi cabello sea plateado.

Puede que nunca llegue a construir una historia muy emocionante, o aventurara, o incluso interesante. Pero procuraré que todas y cada una de las cosas que haga, tengan un pedazo de mi persona, y que todas y cada una de las cosas que vea, cambien otro pedacito de mi persona. Y todo esto tengo la intención de hacerlo con la máxima emocionalidad posible. Tengo la intención de llorar y reírme al mismo tiempo. De estar triste durante semanas y reír a carcajadas en un instante. De luchar con valentía por algo y sentirme cobarde cuando lo vea cerca. De lanzarme desde lo más alto, para luego cerrar los ojos por miedo. Porque eso soy yo. Un saco de emociones andante. Un ser bueno y malo al mismo tiempo. Una persona con calificaciones contradictorias. Y jamás quiero ser otra cosa.

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