lunes, 25 de mayo de 2015

No parece que necesites saberlo.

Me gustan los pájaros. Me gusta la forma en la que vuelan libres sin ni si quiera saber que lo son. Me gusta la manera en a que parecen ligeros y felices sin saber qué significa eso de la felicidad. Me gusta cómo se mueven sus alas al son del viento sin atender a las complicadas tareas de las matemáticas. Me gusta la forma en la que dirigen un vuelo sin pasajeros ni mercancías. Me gusta su manera de vivir. De sentir. De simplemente desplazarse de un punto A a un punto B sin tener claro cuál será el próximo destino. Tampoco parece que necesiten saberlo.





Vuela. Vuela lejos. Vuela libre.

jueves, 14 de mayo de 2015

Para ti.

Hola niño bueno, prácticamente eres el único de mi vida al que le da por cotillear esto de vez en cuando, así que ahora sí que va para ti. Pero ya sabes que no tienes que decirme que lo has leído, que me da mucha vergüenza... Que ahora quién te escribe no soy yo, es mi mente, y sabes que mi mente está llena de cursiladas y moñadas varias, así que considérate advertido...
La verdad es que quiero que sepas que gracias a ti estoy pasando por uno de los momentos más dulces, adorables e increíbles de mi vida. Que entrases en mi pequeño mundo fue uno de los mejores regalos de navidad que me han hecho (quitando la casita de los pin y pon y mi amada, preciosa y anticuada gameboy, obviamente).
Eres una personita (o personota que sería más adecuado teniendo en cuenta que a tu lado parezco una hormiga) que poco a poco se está ganando un hueco en mi corasonsito ♥. Y quiero que siga siendo así, porque no soy capaz de predecir el futuro (aunque tu dame tiempo, ya verás, el poder de la mente de Sheldon llega muy lejos) ni de saber qué sera de ti y de mi dentro de un mes, un día o tan solo cinco segundos, pero sí se decirte que si ahora mismo tuviese que apostar sobré a quién querré abrazar en un mes, un día o tan solo cinco segundos, apostaría todo lo que tengo y todo lo que soy por ti. (te avisé de que iba a ser cursi) 
Porque, pequeño (gigante), no tengo ninguna intención de echarte de mi vida (obviamente, no puedo deshacerme de mi suministro constante de chocolate y oxitocina)

martes, 14 de abril de 2015

¿Quieres ser mi novio?

Ayer, 13 de abril, fue el "día internacional del beso". Cosa que, a mi parecer, no es más que otra invención, con hashtag asociado, para llenar las redes sociales con mensajes y fotos en las que proclames el amor por tu chico (o chica o animal o extraterrestre) al mundo.
¿Para qué quiere el mundo saberlo si la mayor parte de tu mundo está pegado a sus orejas?
Esto para mí es lo mismo que las maldecidas etiquetas que definen a las personas. Como si lo que me define fuese lo que soy. No nos engañemos, todos caemos al final en esas etiquetas, pero unos más por compromiso social que por otra cosa.
Porque parece que no es suficiente con ser feliz, divertirte y querer a una persona. No. También tienes que hablar con esa persona y definir lo que sois. ¿Y para qué? ¿Para tener a la sociedad contenta? ¿Para hacer frente a un montón de promesas ocultas bajo esas dichosas etiquetas? No estoy dispuesta a pasar por eso. No necesito una etiqueta que defina lo que siento por esa persona. Yo sé lo que siento, aunque no sepa muy bien como enfrentarme a ello. Y si quiero hacerle promesas a esa persona, me aseguraré de hacerlas cómo yo quiera y en el momento oportuno.
No voy a jurarte fidelidad a las dos semanas de conocerte, todavía no te conozco lo suficiente ni si quiera para decidir si quiero que sigas en mi vida. No voy a poner mi mano en el fuego y decirte que jamás voy a hacerte daño. Lo haré, pero si que te prometo que jamás será intencionadamente. No voy a prometerte amor eterno cuando ni si quiera soy capaz de reconocer el amor por mí misma...
Te haré todas las promesas que quiera hacerte. Te daré todos los besos que quiera darte, sin importar quién esté mirando o qué día sea.
Pues al fin y al cabo, lo que somos es personas. Personas que pueden decidir. Personas que pueden amarse u odiarse, dependiendo del momento. Personas que son capaces de todo. Y, si no quiero ceder a los impuestos sociales, no es porque te quiera menos o porque no quiera que el resto de mi mundo te conozca. Es porque tengo miedo. Miedo a todas esas promesas implícitas. Miedo a lo que pueda venir después.

viernes, 27 de marzo de 2015

Algunos lo llaman amor.

Es muy fácil escribir cuando estás triste. Las palabras fluyen de repente. Es como en esa película: tú tan solo te dedicas a escribir lo que te llega del universo.
En cambio, cuando todo va bien, cuando la tormenta pasa, escribir es muy difícil... No tienes tiempo, no tienes ganas, no tienes ideas. En definitiva: no es fácil escribir sobre las cosas que nos hacen felices, pero de todos modos hay que intentarlo.

¿Sabes ese momento en el que absolutamente todo lo ves de color rosa y piensas que las cosas no podrían irte mejor en la vida? Acabo de pasar por uno de esos gloriosos y extraordinarios momentos. Todo era rosa, bonito, feliz. Vivía en una nube. Que digo una nube, vivía mucho más allá de las nubes, en las estrellas, en el firmamento.
Por desgracia olvidé una cosa muy simple: todo lo que sube, termina bajando.
Da igual cuan alto estés, la vida es una jodida montaña rusa y te llevará despacio hasta la cumbre para luego dejarte caer a una velocidad de vértigo.
Quiero forzarme a pensar en positivo, me niego a recaer. Y, siguiendo con mi jodida montaña rusa, por experiencia he podido probar que todas las montañas rusas empiezan y acaban en el mismo sitio. Por tanto, alguna vez tendré que volver a subir, ¿no?
Ojalá pudiese subir ahora, escalar poco a poco, traspasar las nubes y tocar las estrellas con la palma de las manos. Volver a sentir esa energía electrizante que recorrió todo mi cuerpo durante un corto periodo de tiempo. Porque sí, fue corto, pero fue una sensación increíble, una sensación que me hizo realmente creer que podría "ser infinita". Fue una vuelta atrás, pero con más fuerza que nunca.
Ahora solo me queda esperar a que vuelva esa sensación, a volver a tocar las estrellas, a volver a sentirme infinita entre ellas.


Si la vida fuese fácil, saldríamos vivos de ella.

domingo, 17 de agosto de 2014

¿Gris?

Últimamente creo que estoy en un pozo. Un hoyo del que no consigo salir. Sé que nadie cercano a mí lee esto y por eso lo escribo aquí... De un modo u otro escribir siempre ha sido mi terapia, mi medicación sin receta, mi droga. 
No sé que narices me pasa... Pero ya hace un par de meses que me siento así por dentro. Lo que pasa es que intento guardarlo y esperar que desaparezca, mostrar una sonrisa y decir que todo va bien... Y me da que no ha desaparecido, no, al contrario, esa sensación se ha hecho más fuerte. Y, a medida que se acerca mi cumpleaños, me veo más y más sola y no creo que pueda soportar esto mucho más. Cada vez se me hace más difícil no pensar en ello, respirar y hacer como si no pasase nada. Hoy he tenido que salir corriendo, y no sin antes haber hecho daño a aquellos a quién realmente quiero. No sé qué me pasa, no sé qué quiero, no sé hacia donde va mi vida en este momento. Lo único que sé es que no me gusta nada esta situación y que al escribir todo esto se me está formando un nudo en la garganta que tengo miedo de que termine ahogando mi voz. 
Ojalá todo esto sea pasajero, tan solo sea una prueba, una piedra en el camino, un bache. Porque el miedo a que esta sensación coja raíces y decida quedarse, me esta matando poco a poco, no me deja dormir y vuelven mis dichosas pesadillas... Necesito salir corriendo de esta situación, huir, porque intento enfrentarme a ello pero... no lo estoy consiguiendo. No voy a rendirme, por supuesto que no, pero necesito coger carrerilla para ser más fuerte, para enfrentarme a esto y vencerlo.
Pero ahora mismo no veo la salida hacia la que correr. Necesito ayuda para encontrarla y estoy cansada de esperar una ayuda que parece nunca llegar. Y lo peor de todo es saber que si alguien, solo por casualidad, lee esto, no va a ser capaz de ayudarme... Pero bueno, esta es mi realidad y... tengo que aceptarla, por mucho que duela. 

viernes, 1 de agosto de 2014

Enamorada sin enamorado.

Te amo, 
te amo de una manera inexplicable, 
de una forma inconfesable, 
de un modo contradictorio. 

Te amo 
con mis estados de ánimo que son muchos, 
y cambian de humor continuamente. 
por lo que ya sabes, 
el tiempo, la vida, la muerte. 

Te amo... 
con el mundo que no entiendo, 
con la gente que no comprende, 
con la ambivalencia de mi alma, 
con la incoherencia de mis actos, 
con la fatalidad del destino, 
con la conspiración del deseo, 
con la ambigüedad de los hechos. 

Aún cuando te digo que no te amo, te amo, 
hasta cuando te engaño, no te engaño, 
en el fondo, llevo a cabo un plan, 
para amarte mejor. 

Te amo... 
sin reflexionar, inconscientemente, 
irresponsablemente, espontáneamente, 
involuntariamente, por instinto, 
por impulso, irracionalmente. 

En efecto no tengo argumentos lógicos, 
ni siquiera improvisados 
para fundamentar este amor que siento por ti, 
que surgió misteriosamente de la nada, 
que no ha resuelto mágicamente nada, 
y que milagrosamente, de a poco, con poco y nada 
ha mejorado lo peor de mí. 

Te amo, 
te amo con un cuerpo que no piensa, 
con un corazón que no razona, 
con una cabeza que no coordina. 

Te amo 
incomprensiblemente, 
sin preguntarme por qué te amo, 
sin importarme por qué te amo, 
sin cuestionarme por qué te amo. 

Te amo 
sencillamente porque te amo, 
yo mismo no sé por qué te amo.
GIAN FRANCO PAGLIARO

Y está es mi desdicha y a la vez mi alegría. Mi despertar y mi melancolía. Mis ganas de vivir y mi tristeza. Mi forma de amar y mi falta de cariño. Mi historia de amor y mi peor pesadilla, la de la enamorada sin enamorado. 

sábado, 17 de mayo de 2014

¿Responderías?

¿Sabes qué? No sé si te acordarás siquiera, pero yo sí que me acuerdo. Y cada vez que lo recuerdo todo mi cuerpo se estremece y me viene esa sonrisa tonta a la cara. Sí, hablo de la primera vez que te vi, que te abracé y que desee no soltarte nunca. Aún sigo deseándolo. De algún modo u otro necesitaba que lo supieses... Sé que no lees esto, pero sé que no puedo decírtelo, no así, no ahora. Algún día te haré leer todo esto, lo prometo. Y si eres tú el que lo está leyendo, por favor, hazme saber que no soy la única que adoró ese primer abrazo, ese primer beso que te robé como si fuese una niña pequeña y que luego, sin darme cuenta de lo que había hecho, intenté actuar con normalidad. Que tonta era ¿eh? Pero no me arrepiento de nada. Bueno, puede que de algo sí... pero no de aquellos días. Fueron, son y serán los mejores de mi vida. Ahora, si me lo permites, voy a ponerte "deberes"... necesito que superes esos días, que me hagas ver que todo lo que permanece latente es para florecer algún día, y con más fuerza que nunca.
Ahora mismo te echo de menos, muchísimo, pero no puedo decírtelo... Qué narices, sí que puedo, pero tengo miedo. Miedo del silencio, de quedarme sin respuesta.

lunes, 14 de abril de 2014

No voy a hacerlo.

En cada decisión que tomes en tu vida, siempre habrá alguien que sufra. Yo he tomado una decisión, y por supuesto hará a alguien sufrir. Pero ese alguien no eres tú ni nadie que conozcas. La única persona que sufre por esta decisión es mi madre, pero ella no me olvidará, siempre me tendrá ahí cuando me necesite y siempre volveré para ella.
Tú por el contrarío no lo harás, me olvidarás. Lo sé. Lo tengo asumido. Sé que en cuanto salga por esa puerta será para no volver. Y sé que tú no vas a ir a buscarme, y por supuesto yo tampoco volveré a por ti. Aquí nos separamos, y no volveremos a encontrarnos. En unos meses te olvidarás de mí. Primero olvidarás mi voz, luego mi risa, mi sentido del humor, mis bromas, mis enfados,... y por último olvidarás mi cuerpo, porque en cierto modo eso es lo que más has apreciado de mí.
No te juzgo, ni te recrimino, ni me enfado. Tomaste tu decisión y yo he tomado la mía. Pero eso sí, no esperes que te eche de menos porque no voy a hacerlo.

sábado, 22 de marzo de 2014

Gracias

Hoy quiero dar las gracias. Dar las gracias a todas aquellas personas que han dado luz a mis días oscuros y han hecho que no hiciese de una gran pérdida la pérdida de toda mi vida.
 Es cierto que he pasado un mes y medio bastante duro y mis circunstancias económicas y sociales no han estado muy bien predispuestas para tal situación, por eso quiero darles las gracias a todas las personas que no se han rendido conmigo. Aquellas que aunque me han visto realmente mal han intentado que olvidase todo y encontrase un motivo para sonreír. Aquellas que han dejado su vida durante un rato para hacerse cargo de la mía, o al menos intentarlo. Quiero daros las gracias porque pienso que no pueden existir personas más grandes que vosotros en este momento y os lo merecéis, os lo merecéis más que nadie. Gracias a vosotros he conseguido superar todo esto sin más cicatrices de las necesarias y ahora todo el mundo puede descansar en paz, incluso él. Ya soy lo suficientemente fuerte como para mirar al futuro y saber que todo va a ir bien. Y eso es gracias a vuestro apoyo. No sé que hubiese sido de mí sin vosotros, en serio, os merecéis el cielo y os lo regalaría si estuviese en mi mano.
La mala racha ha pasado y ahora empieza de nuevo la subida, el ánimo alto, las risas, las sorpresas, las acciones improvisadas... Vuelve ella, vuelvo yo, mi verdadero yo.

¡GRACIAS POR TODO!

lunes, 10 de marzo de 2014

Es tu decisión.

Voy a contaros algo de mí: odio los médicos y los medicamentos.No me gustan, no soporto tomar medicamentos ni ir al médico y lo evito a toda costa. Y os preguntaréis: ¿por qué? (o no, eso es elección vuestra, pero yo os lo voy a contar igualmente).
Pues es muy simple, desde pequeña he relacionado el hecho de ir al médico con sentir dolor y tener miedo. Y cuando me hice más mayor me pregunté a mi misma: ¿del 0 al 10 cuanto necesito los medicamentos? Respondí que 0 y así he obrado desde entonces. Creo que puedo contar con los dedos los medicamentos que he consumido a lo largo de mi vida, y aún me sobrarían dedos.
Esto quiere decir que hago lo imposible para mantenerme sana y no caer enferma y, personas del mundo, habéis de saber que en 3 años que han pasado desde que tomé esta decisión tan solo he caído enferma 2 veces. Y ni si quiera esas veces me he tomado nada. Eso sí, me he buscado mis propios "medicamentos" o remedios naturales si lo preferís. Esa "miel con limón" o la infusión de manzanilla han sido mis grandes aliados para las enfermedades. No sabéis cuantas plantas hay al alcance de vuestra mano que harán que ese terrible dolor desaparezca lo más rápido posible, sin necesidad de tomar una sustancia química que lo único que hace es engañar a tus sentidos y hacerte creer que no tienes dolor. El dolor es algo necesario en esta vida, debemos sentirlo para aprender a controlarlo. Pienso que si soy capaz de controlar el dolor de mi cuerpo y de aguantarlo, seré capaz de soportar el dolor que puedan ocasionarme otras personas. Y no estoy del todo equivocada. Esta decisión me ha llevado a cuidarme cada vez más y evitar los "malos vicios" decantándome por los buenos hábitos. Sinceramente, se la recomendaría a todo el mundo, pero eso es una elección tuya.
Hazme un favor, pregúntate esto: ¿del 0 al 10 cuánto necesitas los medicamentos?
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