jueves, 2 de junio de 2022

Adiós, amor.

He tirado tu cepillo de dientes. Lo he lanzado a la basura junto con todas las cosas bonitas que alguna vez te dije. Se me hace un nudo en la garganta cada vez que pienso en todo lo que creía que estábamos predestinados a ser y no fuimos. 

No te voy a mentir, lo estoy pasando he pasado bastante mal. Sigo teniendo momentos en los que los recuerdos duelen, pero al menos ya no arrasan con cada parte de mi ser. Pero porque me estoy obligando a no pensar en ti, a no recordarte, porque sigue destrozándome el hecho de que no seas capaz ni de decirme hola. Porque sigue apuñalándome el corazón que, después de todo, no seas capaz ni de respetarme. Porque sigue molestándome que no dejes de tomar decisiones por mí, aún sin hablarme. 

Es curioso como la vida pone las cosas en su lugar. Tu nunca fuiste mío porque nunca quise que lo fueras. Yo quería tu libertad por encima de la mía propia. Quería ver como ser libre te llevaba a querer serlo conmigo. Nunca quise atarte. Nunca quise que fuésemos únicos para el otro. Nunca quise centrarme en ti. Y al final fuí la única que lo hizo. 

Fuiste una de las cosas más bonitas de mi vida durante muchísimo tiempo. Te quise más de lo que debía. Y ahora sólo quiero ser capaz de borrar absolutamente todo eso. Diría que me gustaría eliminarte de mis recuerdos, pero si lo hiciese aún tendría la capacidad de volver a cometer el mismo error. Y no quiero. Tuviste mucha suerte conmigo y temo que nadie nunca la vaya a volver a tener. 

Sé que algún día conseguiré perdonarte, pero no creo que eso llegue pronto. La verdad es que ni si quiera tengo claro que quiera que llegue. Porque... ¿dónde quedo yo si lo perdono todo? ¿tan necesario es ese perdón? Siempre me va a unir algo a ti, siempre voy a tener un recordatorio constante de que alguna vez estuviste en mi vida... Tal vez la culpa es lo que a ti te unirá a mí. ¿Seguiría estando si consigo perdonarte? No lo sé, ni tengo ganas de descubrirlo. 

No quiero invertir más tiempo en ti. Siempre estuve de tu parte, siempre te he defendido, incluso después de que tú nunca lo hicieras. Que te lo perdone Dios y te lo devuelva el Karma. 

jueves, 5 de agosto de 2021

De cuando me rompí.

Nunca pensé que terminaría escribiendo sobre algo así. Me siento estúpida, traicionada, engañada... No sé qué habré hecho en mi vida para merecer que se me envíe toda esta mierda. 

Era feliz y mi mente no paraba de decirme que algo no cuadraba, que algo no iba bien. Y yo pensaba que solo era mi propia fijación lo que no iba bien. Pero, de nuevo, me he vuelto a equivocar. No he confiado en mí y he vuelto a fallarme. 

Mi primer impulso fue huir. Escapar. Irme. Desaparecer. Pero olvidé que el mundo es redondo y por mucho que corras en algún momento volverás a estar en el mismo sitio.

Luego vino la ira. Y se juntó con la rabia de todos estos años. Mi cabeza imagina escenarios de confrontación en los que llevo a cabo venganzas que no sabía que era capaz de imaginar. Y disfruto con ello. 

Después llegó la culpa. Esa hija de puta siempre llega, aunque nadie la haya invitado. Y te hace ver todas las cosas que has hecho mal, todos tus errores, tus equivocaciones. Y llegan como un jodido tsunami que arrasa con todo y te deja echa polvo. 

Pero la culpa nunca me perteneció, solo fue un reflejo de todo aquello que amaba.

sábado, 5 de junio de 2021

Verán los resultados, pero jamás entenderán lo que invertiste en ellos.

 Este último año decidí poner a prueba todos mis conocimientos y capacidades con el fin de llevarme al límite para intentar ser consciente de mi valía para mi misma y para el mundo. 

Con ese objetivo en mente, me apunté a dos Másteres Universitarios, uno a distancia y otro presencial. Además, para darle algo más de jugo al asunto cogí un trabajo de un par de horas al día que me permitiese costear estos estudios en caso de que no me proporcionasen una beca. 

Estamos a cinco de junio y puedo decir que estoy deseando que llegue el momento en el que termine con esta tortura que yo misma escogí, aunque todavía me quede más de un mes para ello. El camino hacia este final ha sido una verdadera montaña rusa de emociones. Ha habido momentos en los que me he sentido la dueña del mundo y otros en los que tan solo quería abrazar mis rodillas y abandonarlo todo. Pero si debe nombrarse una constante en esta montaña rusa he sido yo misma. 

Cuando me apunté a esta locura busqué experiencias de personas que hubiesen pasado por ello con el fin de comprobar que era posible, que no estaba soñando, que no me estaba marcando una meta inalcanzable. 

Y sí, es posible, pero de lo que nadie me habló fue de lo muy poco valorada que te vas a sentir en el proceso. Es frustrante ver como tú misma puedes ver en perspectiva los enormes logros que estas alcanzando pero que aún así a tu entorno le parezca que "no es para tanto". 

Permíteme decirte que sí, que sí lo es. Que es una bestialidad que una persona sea capaz de realizar en un año las tareas y funciones de tres personas y salir de ello sin demasiados rasguños. 

Si quieres un consejo te diré que tienes que ser muy fuerte para meterte en esto, tienes que creer mucho en ti misma y ser muy consciente de que puedes hacerlo y de todo el tiempo y esfuerzo que estas empleando en ello. El mundo no va a apoyarte, y si lo hace te parecerá insuficiente. Ninguna palmadita en la espalda calmará el estrés y la ansiedad a la que te expondrás cada día. Aunque he de decir que, aunque no sea suficiente, se agradece enormemente que alguien te apoye en el camino. 

Aprenderás a valorar mucho más los pequeños momentos de socialización que te permitas, y debes saber que eso no garantiza que las personas con las que los compartes lo valoren. Solo tú verás el esfuerzo que haces por sacar ese día, esa noche o esas horas para invertir en cuidar tus relaciones personales. A tus allegados ese tiempo les parecerá igual de insuficiente que a ti el apoyo que te dan. 

Pero no desesperes. Aprende a invertir el tiempo en ti, en cuidarte a ti misma, en quererte y apoyarme más allá de todo. Sé tu propia fuente de energía. Solo a través de no necesitar a nadie podrás recuperar esa vida "normal" a la que estabas acostumbrada. 

Ánimo. Queda el último empujón. 


"La razón por la que las personas fracasan realmente no es porque pusieron sus metas muy altas y no llegaron, sino porque las pusieron muy bajas y las alcanzaron" Jordan Belfort

sábado, 9 de enero de 2021

Para ti

 El otro día mamá me recordó que hace siete años que te fuiste. No sé bien cómo sentirme ante eso. No niego que para mi fue un trauma, un shock, el saber como estabas, lo que estaba pasando y no poder si quiera verte. Fue doloroso. Pero realmente, desde entonces te noto más cerca que nunca. Estas conmigo en cada paso que doy, formas parte de cada conversación con el universo. Me has visto reír y llorar, enamorarme y desesperar, replantearme hasta la vida misma y salir del mal trago como si nada hubiese pasado. 

Por supuesto que me hubiese gustado poder pasar más tiempo contigo, disfrutar de tu compañía un poco más. Pero sabes muy bien que mis energías nunca fluyeron en ese sentido, prefiero que seas libre de tu cuerpo y puedas dedicarte a verdaderamente disfrutar de tu vida, de la vida que tuviste y creaste por y para tu recuerdo. 

Te mentiría si dijera que no quiero abrazarte ahora mismo, pero sé que la única forma de hacerlo está dentro de mí y contigo. Aunque no sea el mismo cuerpo ni la misma cabeza pensante que escribe ahora estas palabras, la que te abraza en mi interior comparte conmigo todo el amor que sentimos por ti y que jamás dejaremos de sentir. 

Sé que estás leyendo esto, siempre lo haces, ¿verdad? Echaba de menos conversar contigo y esta es ya la única forma que me queda de hacerlo, pero la verdad es que me encanta. Creo que es la única forma en la que realmente me vas a llegar a conocer. Y aunque haya algunas cosas que no sepas responderme, me siento muy agradecida por poder gozar de tu abrigo en esta fría noche de invierno. 

Nos volveremos a ver. Te quiero Opa. 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

El cambio

 Me enorgullezco de poder decir que mentalmente soy una persona relativamente estable. Tengo la cabeza amueblada, como diría mi madre. Sé diferenciar las cosas que me importan de las que no, sé decidir qué batallas quiero ganar y a menudo incluso diferenciarlas de aquellas de debo ganar. 

Se me llena la boca al decir que sé organizar mis prioridades, que tengo un talento natural para terminar las cosas que empiezo o que persigo aquello que más ilusión me hace, exista o no un camino establecido para conseguirlo. 

Y todo esto podría o no ser verdad y poco vas a pensar tú de la claridad de mis pensamientos. Hace un tiempo yo era una chica que tenía demasiado en cuenta lo que los demás pensaban. Y no os equivoquéis, por dentro sigue importándome aquello que pasa por vuestras cabezas. Pero estoy aprendiendo a diferenciar. A diferenciar entre las cosas que me interesan porque realmente aportan felicidad a mi vida, y a las que me interesan por esa afán mía de centrarme en predecirlo todo. 

No es un camino fácil esto de ser mentalmente estable. Tengo que reconocer que a pesar de ser estable, sigo siendo extremista e impaciente. Sigo haciendo mil preguntas que no vienen a cuento en esa conversación solo porque quiero poner en orden unos pensamientos que me han venido en ese momento, y no soy capaz de esperar a otro. También sigo eligiendo opuestos, aunque creo que esto forma parte de mi personalidad. Por mucho que existan grises y momentos para seleccionar el gris, mi cabeza tiene a los blancos y los negros. Al sí y al no, aunque cada vez intento ser más flexible en estas cosas. 

Pero de eso se trata, de ir cambiando y evolucionando, ir creciendo poco a poco y transformándote en una persona diferente a la que eras antes. Todos cambiamos, y el hecho de que no queramos admitir esos cambios, no niega su existencia.

jueves, 9 de abril de 2020

Pareja de ases.

La verdad es que no sé bien cuando o cómo empezó todo esto. En mi cabeza hay un cúmulo de historias y flashes que conforman ese todo y no sé bien qué momento elegir. Tal vez podría ser cuando te encontré borracho y perdido en medio de valencia y corriste hacia mí como un poseso. También podría ser cuando respondiste a una pregunta aludiendo a algo que yo había hecho y me puse súper roja por ello. O incluso cuando te pregunté si te gustaban los macarrones con queso.
Hay muchísimos momentos en esta historia que me hacen darme cuenta de lo muy feliz que soy a tu lado. Hay incluso algunos momentos malos en los que si ves la historia sin contexto podrías pensar que estoy loca por seguir contigo, que vas a terminar haciéndome daño y que no eres bueno para mí.  Pero algo que estoy aprendiendo contigo es a arriesgar, a que no todo puede ser planeado y a que hay que disfrutar también de los imprevistos. Y créeme cuando digo que hasta los malos momentos son buenos contigo. Porque pasamos por ello juntos, porque aprendemos sobre la marcha y cometemos errores que nos hacen estar más unidos, que nos ayudan a entendernos mejor, a pedirnos perdón, a aceptarnos. Y eso, para mí, no es comparable a nada.

Me alegro muchísimo de que aparecieses en mi vida para romper todos mis esquemas, Bonito del mar.

jueves, 8 de noviembre de 2018

No estoy hecha de vidrio

Poco a poco aprendo mucho. Parezco Caillou en la mítica intro de su no tan vista serie. Crezco despacio, pero a pasos de gigante. A base de estudiar y observar los comportamientos de las personas he aprendido muchas cosas, sobretodo de mí. Ya sé que de tan buena que quiero ser a veces parezco tonta. Ya sé que mucha gente se ha aprovechado de mi aparente inocencia para sacar ventajas a su favor. Ya sé que la vida a veces es un poco puta, y que no tiene sentido pasarlo mal por nadie que no sea de la familia. Y todo eso me lo ha enseñado el mundo, por las buenas y por las malas, y en muchas y repetidas ocasiones.

Siempre supe que para tener un secreto tenías que asegurarte que tan solo tú pudieses saberlo, pues nadie cuenta sus intimidades si no quiere hacerlo. Tan solo nosotros mismos somos seguros para nuestros secretos. Si contamos una mentira para ocultar un secreto que no hemos guardado bien, ese secreto deja de serlo al instante. Nadie es tan bueno mintiendo como cree.

Sin embargo, puedo llegar a comprender por qué miente la gente. Sé que hay personas que necesitan más tiempo que otras para aceptar ciertas cosas, y por eso mismo procuro no juzgar a los mentirosos. Ellos mismos saben sus miedos y temores. Ellos tienen la justificación perfecta para que esa mentira sea extremadamente necesaria, y nada de lo que digas o hagas podrá cambiar su forma de pensar. Porque creen que con esa mentira, con ese secreto no tan bien oculto en su interior, te están haciendo un favor. Te están protegiendo, salvaguardándote de la realidad. Creándote un cuento del que no has dedicido ser partícipe.

Me alegro de haber decidido serme sincera, sincera conmigo y con el resto cuando hacen las preguntas adecuadas. Sigo teniendo secretos, como todos. Sigo compartiendo solo conmigo las cosas que realmente considero importantes, las cosas que realmente no quiero que salgan a la luz porque son demasiado valiosas para dejar que el mundo las pervierta con su incansable afán de volver las cosas en mi contra. Pero esos secretos, esas cosas que son mías, forman parte de mi pasado y de mis historias, no de mi presente o de mi atípica personalidad. Forman parte de mi locura interna, no de aquella que quiero mostrar al mundo. Y por ello se quedarán ahí, encerradas en un rincón oscuro de mi cuerpo, donde tan solo yo, en mis ratos libres de ganas de odiarme, pueda acceder para revisar y rediseñar las historias que yo misma cree y de las que yo misma soy la principal protagonista.
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"Todos luchamos nuestras propias guerras privadas."
Benjamín Alire Sáenz

viernes, 28 de septiembre de 2018

Estoy loca, pero soy libre.

Mi vida actualmente no tiene un rumbo fijo. Pero aunque no lo parezca, no me preocupa. Siempre supe que la primera decisión no me llevaría al destino final, y me estoy divirtiendo mucho en el trayecto. Estoy conociendo a mucha gente, haciendo muchos nuevos amigos y no sé lo que saldrá de todo esto. No sé si mañana despertaré con la mayor depresión de mi vida y mil personas en las que apoyarme para salir de ella; o si en cambio despertaré sola y feliz, como en los cuentos de hadas comiendo perdices que yo misma cacé. Pero desde ahora puedo asegurarte que pase lo que pase me tendré a mi. Porque me estoy conociendo, porque estoy volviendo a ver las cosas que realmente hacen latir a mi malcriado corazón. Que estaba tan acostumbrado a relajarse que se había olvidado de la ternura que hay dentro de un abrazo de oso, de esos que rompen los huesos y quitan el miedo. Estoy aprendiendo a perdonar, a estar ahí para la gente en el momento que me necesiten, a recordar las cosas que antes me parecían estúpidas. A querer al mundo por lo que es y no por lo que puede converrtirse en mi vida. 
Y todo esto lo estoy haciendo desde el caos de la incertidumbre, desde la alocada posición que se atribuye a aquellos felices desdichados que optan por hinchar una burbuja y meterse dentro. Tal vez hoy me da por perderme en la inmensidad de los mares de tus ojos y mañana decido que necesito algo de tierra entre tanta agua. Pero eso no tiene por qué suponer un problema. He aprendido a vivir entre mares y tierras, a enamorarme de la vida cada día, a reconocer las cosas que quiero y no quiero en mi vida. Ahora disfruto más, de todo, sin excepciones. He añadido un extra de placer a mi vida, fijándome en las pequeñas cosas, teniendo en cuenta los detalles y escuchando las palabras por absurdas que sean. Pues a menudo aquello que nos parece más absurdo e irreal puede terminar siendo una de las mejores cosas que nos haya pasado en la vida. 

Se que no todo el mundo acepta este nuevo cambio que he dado a mi vida. Se que hay gente que va a echar de menos la organización y la calma típicas de mi yo del pasado. Pero seamos sinceros, nunca se me dio bien controlar mis impulsos.
Puede que te apetezca opinar sobre mi loco y atípico estilo de vida, y puedes hacerlo, nadie va a impedirtelo. Sin embargo, te recomiendo que no lo juzgues sin a penas conocerlo, pues podrías estar perdiéndote una gran tarde de pensamientos y reflexiones sin sentido, de esas que hacen que te replantees hasta la medida de tus dedos de los pies. De las que inspiran a hacer cosas grandes, a ver lugares asombrosos y conocer gente irresistible. No soy quién para juzgarte si no quieres si quiera intentarlo, pero tampoco eres tú nadie para decirme que es lo que se supone que debería hacer.




"Mi diagnóstico es sencillo... sé que no tengo remedio."
Julio Cortázar.

miércoles, 25 de julio de 2018

Fire.

Resultado de imagen de renacer foto tumblrMe he dado cuenta de que últimamente ya no escribía. Ya no esaba atenta a los múltiples desvarios de mi cabeza desquiciada, ni a la fluyente inspiración de la ilusión cotidiana. Me había acostumbrado a vivir sin música, a ser práctica, realista. Tenía miedo de miles de cosas y me negaba a hacer otras tantas por miedo a enfrentarme a algo que no conocía.
Creo que está bien tener miedo a veces, enfrentarte a algo nuevo desde el desconocimiento puede resultar abrumador, pero ese miedo debe ir siempre acompañado de ilusión y ganas de hacerlo. Ganas de comerse el mundo de un bocado, de vivir aventuras, de enfrentarse a lo desconocido, siempre con una sonrisa en la cara. Y ahora siento que estoy recuperando todo eso.
Ahora escribo, pinto, bailo en mi cuarto a las tres de la mañana, sin importar que no suene música alguna. Salgo por las tardes, me mantengo ocupada, se me ocurren planes impredecibles que nunca antes se me habían pasado por la cabeza. Siento que vuelvo a tener 17 años, pero con las experiencias vividas de un mujer de casi 22. Y me encanta. Me estoy conociendo de nuevo, estoy volviendo a quererme, volviendo a encontrarme, volviendo a ser esa yo que se había perdido en el bosque y no encontraba el claro por el que había entrado.


No tengo que renacer de mis cenizas. No se equivoquen conmigo, yo soy el maldito fuego.
David Sant

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